La prohibición, que entrará en vigor en la noche del jueves al viernes, deberá permitir un control más estricto de la zona, de donde fueron evacuados unos 80.000 habitantes cuando se detectaron las primeras fugas radioactivas.
El primer ministro japonés, Naoto Kan, anunció la medida durante una visita a la región de Fukushima (noreste), seis semanas después de que un sismo de magnitud 9 y un tsunami gigante provocaran la muerte o la desaparición de unas 28.000 personas.

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